Jueves, 16 de Junio de 2011 12:53
Una vez celebradas las elecciones, las tres maquinarias políticas que mejores resultados consiguieron (directamente proporcionales al dinero público invertido y al monopolio de los medios de comunicación), no han tardado en mostrar su verdadera faz de muñidores de la argucia y el cambalache como herramientas para gestionar la confianza que les fue entregada por los ciudadanos.

































